Si echamos la vista unos años atrás vemos un país, que siguiendo la buena tendencia de las economías mundiales,consigue unos índices de crecimiento, desconocidos hasta el momento. La gente común, las clases medias, parece que ahora son más ricas. Casa en la ciudad, casa en la playa, coches de lujo, todo marcha viento en popa pero nadie se para a analizar en que se fundamenta este crecimiento. Nadie, ni nuestros políticos, que son los que como mínimo deberían plantárselo, se para a pensar que el crecimiento de España se basa en un modelo económico, el de "El Ladrillo", que no es perdurable en el tiempo.
No hace falta hacer un análisis económico demasiado profundo para entender, que el mercado inmobiliario, vende unos productos, viviendas, que son los mas duraderos de entre los bienes duraderos. Un hombre puede consumir a lo largo de su vida cientos de gadgets tecnológicos, mientras que sólo los más privilegiados tendrán en propiedad unas pocas viviendas. La vivienda es además, un bien de consumo "in situ", que no se puede exportar y que por tanto queda restringido al mercado interno, sean los compradores nacionales o extranjeros. Además, su compra requiere de financiación externa, y si ésta no existe, por la razón que sea, la venta no se lleva a cabo. Por si fuera poco, el mercado inmobiliario, es un mercado de poco valor añadido, que prácticamente no innova, en el que no existen patentes y por tanto, en el que diferenciarse es prácticamente imposible.
Ante este escenario, nos encontramos con una situación que aun muchos intentan meter bajo el paraguas de una crisis internacional, haciendo creer a los más ingenuos, que cuando OTROS, arreglen el problema, nosotros tiraremos para adelante, como si los demás, no tuviesen suficiente con solucionar los suyos propios y como si la solución de aquellos fuese la medicina para los nuestros.
No dudo que haya una crisis financiera que ha afectado a España. Es un hecho, pero habría que preguntarse como precisamente, el país que se jacta en foros internacionales, de la fortaleza de su sistema bancario es uno de los mas afectados. Se me ocurren dos cosas, o bien su sistema bancario no es tan fuerte, o bien, España sufre algo más que una mera crisis financiera. Mi opinión es que ambas cosas son ciertas, pero paso por alto la primera y me centro en la segunda.
Sin lugar a dudas, la situación actual de España, es consecuencia de algo mucho mas grave que una mera crisis financiera. Se trata de un fallo en el modelo económico, un fallo en la propia estructura de su economía. Es evidente que ante una crisis financiera, la masa monetaria en circulación disminuye y por tanto, la demanda de todo tipo de bienes de consumo se ve mermada, pero si el modelo económico de todo un país se basa productos, para los que la financiación externa es la única vía de compra, es fácil vislumbrar lo que pasará si el sistema falla.

Todavía me hace gracia observar como algunos, aún preguntan a nuestros políticos, ¿Cuándo llegará el final crisis?. Y digo, me hace gracia, no porque los ciudadanos lo pregunten, pues al fin y al cabo, tienen todo su derecho a pedir cuentas, si no porque los propios dirigentes parecen entrar en el juego aventurándose a decir fechas como si de una profecía de Nostradamus se tratase. Yo les preguntaría, ¿Cómo va a salir España de la crisis? ¿Es necesario esperar a que otros países empiecen a alzar de nuevo el vuelo, para darse cuenta de que España se queda atrás? ¿No se dan cuenta de que el problema de España no es un problema de Wall Street, ni de índices Dow Jones, ni tan siquiera de hipotecas subprime? ¿Nadie se da cuenta que el problema de España es un problema de raíz, de planteamiento, de modelo de crecimiento, de pura política económica?
Como se ha dicho, España ha basado su crecimiento de los últimos años, en el mercado inmobiliario y tradicionalmente en el turismo. Ambos, son aceptables como complemento de crecimiento, pero no como modelo económico. Respecto al segundo de estos, sin duda, España, goza de un clima, de una situación geográfica, de un idioma o de una riqueza cultural que ya quisieran muchos para sí y que ha de ser explotada. Respecto a la primera, no cabe duda, que ha creado mucha riqueza en España, y pese a que muchos intenten ahora hacer leña del árbol caído y mancillar la figura de constructores y promotores inmobiliarios, muchos de éstos, han sido dignos empresarios que han creado riqueza para si mismos, pero también para los demás. Lo que ocurre es que un país, en términos de mercado es, al fin y al cabo, como un producto, o funciona o no funciona y para que un producto funcione tiene que tener una ventaja competitiva respecto a la competencia, en este caso, el resto de países.
Sucede también que España ya no es un país de mano de obra barata que pueda llegar a negociar con empresas extranjeras el ensamblado y la fabricación de sus productos a precios competitivos. Y menos mal, porque esta demostrado que estas condiciones tampoco serían perdurables en el tiempo. La continuidad de su actividad económica deberá pasar por tanto por generar su propia tecnología, creando sus propias empresas de ingeniería, creando productos propios de alto valor añadido, distintos de los de los demás y que supongan una verdadera ventaja competitiva en los mercados internacionales. Pero señores, esto exige dos cosas, tiempo y recursos económicos. El primero, es oro, y ya no nos queda mucho y el segundo, lo estamos dilapidando poco a poco, con medidas improvisadas y de última hora, así que llegados a este punto me planteo varias preguntas ¿No debería España haber aprovechado los tiempos de bonanza para haber creado un tejido industrial moderno e innovador? ¿De que nos ha valido tanta bonanza económica? ¿Que nos va a quedar después de todo?